Patrona de Puertollano
Coronación Canónica

A pesar de los años transcurridos desde su celebración, la Coronación Canónica de la Imagen de Nuestra Señora de Gracia sigue viva y latente en Puertollano. Su huella no hay que encontrarla en la terracota conmemorativa que fue colocada en la fachada del templo parroquial, sino más bien en el Centro de Acogida para transeúntes, al que se le dio su nombre, y que fue realizado ladrillo a ladrillo gracias al esfuerzo de los puertollanenses que de forma anónima colaboraron junto a las distintas administraciones para que la coronación no sólo fuera una efemérides histórica.

En la tarde del 7 de septiembre de 1.996, en la explanada de la glorieta de la Virgen de Gracia totalmente abarrotada de puertollanenses que no quisieron perderse el acontecimiento histórico, se desarrolló durante más de una hora la solemne ceremonia oficiada por el Obispo de la Diócesis de Ciudad Real, D. Rafael Torija de la Fuente, que estuvo asistido por el párroco D. Lorenzo Plaza y su antecesor, D. Gaspar Naranjo.

El momento más emotivo fue vivido en el instante en que el alcalde de Puertollano, D. Casimiro Sánchez Calderón, junto al Presidente-Mayordomo de la Cofradía de Caballeros, D. Alfonso Rafael García Fernández, y la tesorera de la Hermandad de Señoras, Dña. Adela Garrido, ofrecieron al Sr. Obispo las coronas de la Virgen y el Niño para que las bendijera e incensara. Seguidamente monseñor Torija colocó las coronas sobre las respectivas cabezas de la imágenes, momento en el que el público aplaudió repetidamente.

La eucaristía estuvo acompañada musicalmente por la Coral Polifónica de Puertollano, que interpretó, entre otros temas, el Himno a la Virgen de Gracia, el aleluya de Heandel, el Ave María de Gounod y el Ave Verum C. de Mozart.

El marco donde se desarrolló el acontecimiento fue diseñado por Elio Gijón, Ana Benítez y Emiliano Díaz, que tomaron como base las dos mil docenas de claveles que se recogieron durante la ofrenda floral del día anterior. La estructura decorativa consistió en seis paneles –tres a cada lado- decorados con lienzo blanco y dos mantos de flores blancas y amarillas con una columna central rematada por una cruz y que servía como pórtico a la imagen de la Virgen.

Una vez terminado el acto, la Comisión Organizadora entregó en las dependencias parroquiales una medalla conmemorativa a las autoridades asistentes y a las diversas entidades y personas particulares que habían colaborado en la realización del evento.